lunes, 10 de noviembre de 2008

La tormenta

Ni bien habíamos de terminar de guardar todo, cuando me percate de que el cielo estaba oscuro y el aire frío, mientras las olas nos golpeaban mas incesantes cada vez. Se oía acercarse la lluvia, como si corriera hacia nosotros y mientras que el viento era más fuerte. De repente una ola nos golpeo tan duro que nos tiro al suelo.
-Lo siento Lulu, estas bien?- me dijo Ile mientras se paraba rápidamente, pues había caído sobre mi –Debí agarrarme.

-Ay mi mano- me queje pues ambas habíamos caído sobre mi mano y esta se retorció sobre algo metálico. Creí que me había cortado, pero no era así, solo la tenia lastimada a tal grado que no podía ni cerrarla. –Que fue eso?- pero Ile ya no pudo oírme, la lluvia nos había alcanzado y estábamos en la tormenta. La lluvia era tan fuerte como las ráfagas del viento, el cual cuando intentábamos hablar nos impedía comunicarnos más que a gritos.

-Siéntense y póngase su cinturón, estamos en una turbonada- nos grito Rafael quien aceleraba para salir de la tormenta, mientras Beto corría hacia él con el GPS en la mano.

Fernando fue hacia Ile y le ayudaba a sentarse en su silla mientras le decía
–Amor siéntate, amárrate el cinturón y sujétate fuerte – mientras que otra ola nos golpeaba y me llevaba nuevamente al suelo.

-Ayuda a Lulu, tiene lastimada la mano, yo puedo pormelo sola.- Fernando fue hacia a mi ayudándome a ponerme de pie, lo cual no era sencillo con el movimiento de la lancha y mi mano lastimada. Una ola mucho mas grande nos golpeo y nos baño, fue tan fuerte que la nevera se soltó y se golpeaba por todos lados. Fernando me intentaba sentar mientras yo me aferraba de su cuello, voltee para ver que había sido de la nevera, Ile la estaba sujetando y me sonrió, pero a penas había logrado sentarme cuando otra ola de igual o mayor magnitud nos cubrió, creí que nos voltearíamos, pero afortunadamente no sucedió.

Oí como Rafael le gritaba algo a Beto y este le respondía a su vez a gritos, estaba fuertemente agarrado al timón y sujeto al asiento de capitán, que hacia solo unas horas habíamos peleado por usar y manejar cuando el mar era otro.

-Listo Lulu, agarrate fuerte y por nada te quites el cinturón, vamos a estar bien- me grito Fernando, este se volteo hacia su lugar junto a Ile, pero en eso oí un grito desgarrador que parecía decir un nombre, Ile.

No entendía por que Fernando gritaba su nombre, si ella hace unos instantes estaba ahí sujetando la nevera, oh no! Sujetaba la nevera justo antes de esa terrible ola. Voltee hacia su lugar como esperando verla, pero estaba vació.

-Rafael, Rafael, Ile se cayo, regresa, Ile se cayo Rafael- Empecé a gritarle hasta que me oyó y se dio cuenta de lo que pasaba, mientras Fernando corría hacia la borda gritando el nombre de Ile, pero no se veía nada, todo estaba oscuro, como si fuera de noche, las ola nos azotaban de un lado a otro y el viento hacia que nuestros gritos parecieran susurros.

Rafael quiso dar la vuelta, pero eso solo nos puso en peligro, estuvimos a punto de voltearnos por que las olas no nos dejaban más que avanzar en una sola dirección. De repente sentí que íbamos en reversa, mientras Rafael y Beto buscaban en el agua.
Fernando parecía que en cualquier momento se tiraría al mar y las olas tenían la intención de ayudarlo. Me di cuenta que permanecía sentada, ya sea por el miedo o al darme cuenta que mi amiga me había sonreído momentos antes para infundirme fuerza y tal vez esa seria la ultima vez que vería su sonrisa. Mis sollozos no me permitían gritar lo suficientemente alto y mis lágrimas no ayudaban a nadie. Rafael fue junto a Fernando para ayudar a buscarla y para evitar que este se tirara, pero la tormenta empeoraba, estábamos sobre olas que aterrorizarían a cualquiera, fue entonces cuando Beto dijo:

-Tenemos que irnos, ya hemos avisado al puerto y ellos la encontraran antes que nosotros, si seguimos aquí nos voltearemos- nos estaba pidiendo que la abandonáramos, Rafael no dudo, solo le dijo algo a Fernando que no oí y corrió lo mas rápido que pudo hacia el timón mientras aceleraba y nos sacaba de ahí.

Fernando seguía gritando el nombre de su amada, mientras la buscaba entre las aguas con su mirada. No se cuanto tiempo tardamos en salir de esa tormenta, pero de repente estábamos en un lugar donde la lluvia, el viento y las olas no eran ni la sombra de lo que acabábamos de sufrir, en eso me percate que una lancha del ejercito se acerba a nosotros.

Cuando volví a fijarme Rafael les daba las coordenadas donde Ile tal vez había caído, no me atreví a mirar Fernando y ni siquiera sabia si él estaba cerca.

Ile se había caído en un mar furioso y lo único que podía recordar era su sonrisa, que presentía no volvería a ver nunca más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Oye que triste!!!!!!

Al inicio me confundi, por que primero relato Ile, no?
Luego ella ya no relataba verdad?