Dios perdona mis pecados y perdono a todos aquellos que me pudieron haber hecho algún mal, recíbeme en Tu santa presencia.
Solo en eso podía pensar mientras que el mar parecía quererme desmembrar, pues me jalaba hacia el fondo, al costado, hacia todos lados y yo tenia el parecido de una muñeca de trapo en una lavadora.
De repente pude salir y tomar aire, inmediatamente después otra ola me envolvió, recuerdo que pensé que quería un casco de oxigeno, así no importaría cuantas veces el mar me cubriera siempre podría respirar, tonto pensamiento para alguien que esta a punto de morir ahogada.
Que extraño, el mar me sigue jalando para todos lados, pero no siento que me ahogue, es mas, estoy respirando mientas veo al mar revolverse en su interior...
Oigo el mar tranquilo que acaricia mis pies. Tengo miedo de abrir mis ojos, por favor que todo haya sido un sueño, que este en casa de mi amigo y que no vayamos de pesca, por favor. Pero la sed que siento, me demuestra pronto que he tragado demasiada agua de mar y que nada ha sido un simple sueño.
Difícilmente abro los ojos, no hay sol, por el contrario, la bóveda celeste se muestra en todo su esplendor, las estrellas son en verdad bellas.
Será mejor que busque ayuda, aunque este tan cansada que presiento que a penas y podré ponerme de pie.
No solo fui incapaz de ponerme de pie, sino que me desmaye al intentarlo. Pase la noche durmiendo o desmayada, aun no lo adivino. Pero lo que si es seguro es que ni un ser humano pasó por aquí, no hay huellas de pisadas y hasta donde llega mi vista, no hay casas de playa o algo parecido, por lo que comenzare a caminar a orillas de la playa hasta encontrar a alguien y ojala sea pronto, el día aun es joven, pero la sed la tengo desde anoche.
Esto es horrible, aunque no estoy cien por ciento segura, pero creo que estoy en un isla, no he podido seguir del todo alrededor de esta isla, pues me he encontrado con un acantilado, pero estoy segura que he caminado mas de doce horas y no he visto a nadie o algo que me haga creer que hay civilización alguna, el mar es tan puro y cristalino, no hay ni una bolsa de plástico, un vaso o algo, absolutamente nada.
Tengo hambre, pero mas que nada sed y creo que es tanta que comienzo a alucinar, pues me parece olerla y no solo como la brisa, sino tan fuerte como un perfume, un perfume muy dulce. ¿Pero desde cuando el agua dulce puede olerse así? Es mas del medio día y lo se al ver mi sombra en la arena, descansare a la sombra de los árboles, pero después seguiré buscando ayuda o agua.
No me había dado cuenta que la espesura de la maleza fuera tan impenetrable, pero la sed y el olor a agua, me ayudan a seguir, aunque ya me he enterrado más de una espina en mis descalzos pies. Se que suena ilógico, que me guíe por mi olfato para ubicar el agua, pero tengo tanta sed, que ya no razono bien.
Increíble, oigo una cascada espero que sea de agua dulce, lo mas extraño es que me ha guiado hasta aquí mi olfato.
-Si- fue lo único que alcance a decir, mis labios están cocidos, pero frente a mi hay una cascada de agua fresca y dulce. Intento recordar los episodios de la televisión de un tipo que te decía como tomar agua de un manantial que no conoces, pero no recuerdo mucho, así que solo la revuelvo por encima un poco y me pongo a beber agua agradeciendo a Dios.
Mientras me sacio de agua me percato de mi imagen, pero mas que nada de la imagen de un venado (o algo parecido) bebiendo agua al otro lado del río, el cual dejo de tomar agua, pero no se va, solo me ve. Como yo sigo tomando agua, parece satisfecho y reanuda su actividad, lo cual me preocupa por que eso puede significar que nunca ha visto un humano y por eso no intenta huir de mí.
Ya satisfecha de agua me empiezo a preocupar y empiezo a recordar todo, la pesca, a Fernando intentando sujetarme a la silla, a Lulu con su rostro pálido por el pánico, a la tonta nevera que asegure y la ola que me saco de la lancha, también recuerdo poder respirar bajo el agua, pero creo que eso no es un recuerdo, mas bien debe ser una ilusión que hizo mi cerebro. Por favor, que todos estén bien, que yo haya sido la única con esta suerte, que todos estén sanos y salvos en casa, por favor que Fernando este sano y seguro en casa, por favor.
Ya he descansado suficiente, tomado agua hasta saciarme y tuve tal confianza que hasta me metí al río, no parecía haber cocodrilos o víboras cerca, según yo, y con eso me he dado una refrescante ducha y me he quitado toda la sal que me quemaba, pero ahora tengo hambre, vaya que mi cuerpo esta en su propio rol, yo debería seguir buscando ayuda, pero tendré que hacer eso luego, primero me alimentare, me pareció ver un árbol de mangos cerca y si encuentro uno de plátanos seria aun mas perfecto.
Estoy frente al árbol de mango, pero aunque ya he bajado varios mangos con ayuda de un palo, aun tengo hambre y los mangos maduros que quedan están algo altos para mí y aunque me estiro no los alcanzo.
-Por favor mangos, solo caigan y ya- le digo al árbol, debo estar quedando loca para hablarle al árbol, pero aun así lo hago, en eso siento como vibra la planta de mi pie, como si fuera un temblor y puede percibir como esa vibración continua hasta el árbol y este deja caer no solo los mangos que yo deseaba, sino todos los maduros.
No me he atrevido a levantar ninguno, estoy asombrada, por no tener otra palabra, ¿que paso? ¿Como paso? ¿Acaso estoy alucinando?, podría salir corriendo pero ¿que caso tendría?, levanto con algo de temor los frutos, mientras intento convencerme que fue una casualidad.
-jajaja- me rio de mi conclusión y enseguida me arrepiento de haber dejado salir mi voz, esta vez corro hacia la playa, con mi botín en las manos.
¿Que esta pasando, acaso estoy quedando loca?
martes, 11 de noviembre de 2008
lunes, 10 de noviembre de 2008
La tormenta
Ni bien habíamos de terminar de guardar todo, cuando me percate de que el cielo estaba oscuro y el aire frío, mientras las olas nos golpeaban mas incesantes cada vez. Se oía acercarse la lluvia, como si corriera hacia nosotros y mientras que el viento era más fuerte. De repente una ola nos golpeo tan duro que nos tiro al suelo.
-Lo siento Lulu, estas bien?- me dijo Ile mientras se paraba rápidamente, pues había caído sobre mi –Debí agarrarme.
-Ay mi mano- me queje pues ambas habíamos caído sobre mi mano y esta se retorció sobre algo metálico. Creí que me había cortado, pero no era así, solo la tenia lastimada a tal grado que no podía ni cerrarla. –Que fue eso?- pero Ile ya no pudo oírme, la lluvia nos había alcanzado y estábamos en la tormenta. La lluvia era tan fuerte como las ráfagas del viento, el cual cuando intentábamos hablar nos impedía comunicarnos más que a gritos.
-Siéntense y póngase su cinturón, estamos en una turbonada- nos grito Rafael quien aceleraba para salir de la tormenta, mientras Beto corría hacia él con el GPS en la mano.
Fernando fue hacia Ile y le ayudaba a sentarse en su silla mientras le decía
–Amor siéntate, amárrate el cinturón y sujétate fuerte – mientras que otra ola nos golpeaba y me llevaba nuevamente al suelo.
-Ayuda a Lulu, tiene lastimada la mano, yo puedo pormelo sola.- Fernando fue hacia a mi ayudándome a ponerme de pie, lo cual no era sencillo con el movimiento de la lancha y mi mano lastimada. Una ola mucho mas grande nos golpeo y nos baño, fue tan fuerte que la nevera se soltó y se golpeaba por todos lados. Fernando me intentaba sentar mientras yo me aferraba de su cuello, voltee para ver que había sido de la nevera, Ile la estaba sujetando y me sonrió, pero a penas había logrado sentarme cuando otra ola de igual o mayor magnitud nos cubrió, creí que nos voltearíamos, pero afortunadamente no sucedió.
Oí como Rafael le gritaba algo a Beto y este le respondía a su vez a gritos, estaba fuertemente agarrado al timón y sujeto al asiento de capitán, que hacia solo unas horas habíamos peleado por usar y manejar cuando el mar era otro.
-Listo Lulu, agarrate fuerte y por nada te quites el cinturón, vamos a estar bien- me grito Fernando, este se volteo hacia su lugar junto a Ile, pero en eso oí un grito desgarrador que parecía decir un nombre, Ile.
No entendía por que Fernando gritaba su nombre, si ella hace unos instantes estaba ahí sujetando la nevera, oh no! Sujetaba la nevera justo antes de esa terrible ola. Voltee hacia su lugar como esperando verla, pero estaba vació.
-Rafael, Rafael, Ile se cayo, regresa, Ile se cayo Rafael- Empecé a gritarle hasta que me oyó y se dio cuenta de lo que pasaba, mientras Fernando corría hacia la borda gritando el nombre de Ile, pero no se veía nada, todo estaba oscuro, como si fuera de noche, las ola nos azotaban de un lado a otro y el viento hacia que nuestros gritos parecieran susurros.
Rafael quiso dar la vuelta, pero eso solo nos puso en peligro, estuvimos a punto de voltearnos por que las olas no nos dejaban más que avanzar en una sola dirección. De repente sentí que íbamos en reversa, mientras Rafael y Beto buscaban en el agua.
Fernando parecía que en cualquier momento se tiraría al mar y las olas tenían la intención de ayudarlo. Me di cuenta que permanecía sentada, ya sea por el miedo o al darme cuenta que mi amiga me había sonreído momentos antes para infundirme fuerza y tal vez esa seria la ultima vez que vería su sonrisa. Mis sollozos no me permitían gritar lo suficientemente alto y mis lágrimas no ayudaban a nadie. Rafael fue junto a Fernando para ayudar a buscarla y para evitar que este se tirara, pero la tormenta empeoraba, estábamos sobre olas que aterrorizarían a cualquiera, fue entonces cuando Beto dijo:
-Tenemos que irnos, ya hemos avisado al puerto y ellos la encontraran antes que nosotros, si seguimos aquí nos voltearemos- nos estaba pidiendo que la abandonáramos, Rafael no dudo, solo le dijo algo a Fernando que no oí y corrió lo mas rápido que pudo hacia el timón mientras aceleraba y nos sacaba de ahí.
Fernando seguía gritando el nombre de su amada, mientras la buscaba entre las aguas con su mirada. No se cuanto tiempo tardamos en salir de esa tormenta, pero de repente estábamos en un lugar donde la lluvia, el viento y las olas no eran ni la sombra de lo que acabábamos de sufrir, en eso me percate que una lancha del ejercito se acerba a nosotros.
Cuando volví a fijarme Rafael les daba las coordenadas donde Ile tal vez había caído, no me atreví a mirar Fernando y ni siquiera sabia si él estaba cerca.
Ile se había caído en un mar furioso y lo único que podía recordar era su sonrisa, que presentía no volvería a ver nunca más.
-Lo siento Lulu, estas bien?- me dijo Ile mientras se paraba rápidamente, pues había caído sobre mi –Debí agarrarme.
-Ay mi mano- me queje pues ambas habíamos caído sobre mi mano y esta se retorció sobre algo metálico. Creí que me había cortado, pero no era así, solo la tenia lastimada a tal grado que no podía ni cerrarla. –Que fue eso?- pero Ile ya no pudo oírme, la lluvia nos había alcanzado y estábamos en la tormenta. La lluvia era tan fuerte como las ráfagas del viento, el cual cuando intentábamos hablar nos impedía comunicarnos más que a gritos.
-Siéntense y póngase su cinturón, estamos en una turbonada- nos grito Rafael quien aceleraba para salir de la tormenta, mientras Beto corría hacia él con el GPS en la mano.
Fernando fue hacia Ile y le ayudaba a sentarse en su silla mientras le decía
–Amor siéntate, amárrate el cinturón y sujétate fuerte – mientras que otra ola nos golpeaba y me llevaba nuevamente al suelo.
-Ayuda a Lulu, tiene lastimada la mano, yo puedo pormelo sola.- Fernando fue hacia a mi ayudándome a ponerme de pie, lo cual no era sencillo con el movimiento de la lancha y mi mano lastimada. Una ola mucho mas grande nos golpeo y nos baño, fue tan fuerte que la nevera se soltó y se golpeaba por todos lados. Fernando me intentaba sentar mientras yo me aferraba de su cuello, voltee para ver que había sido de la nevera, Ile la estaba sujetando y me sonrió, pero a penas había logrado sentarme cuando otra ola de igual o mayor magnitud nos cubrió, creí que nos voltearíamos, pero afortunadamente no sucedió.
Oí como Rafael le gritaba algo a Beto y este le respondía a su vez a gritos, estaba fuertemente agarrado al timón y sujeto al asiento de capitán, que hacia solo unas horas habíamos peleado por usar y manejar cuando el mar era otro.
-Listo Lulu, agarrate fuerte y por nada te quites el cinturón, vamos a estar bien- me grito Fernando, este se volteo hacia su lugar junto a Ile, pero en eso oí un grito desgarrador que parecía decir un nombre, Ile.
No entendía por que Fernando gritaba su nombre, si ella hace unos instantes estaba ahí sujetando la nevera, oh no! Sujetaba la nevera justo antes de esa terrible ola. Voltee hacia su lugar como esperando verla, pero estaba vació.
-Rafael, Rafael, Ile se cayo, regresa, Ile se cayo Rafael- Empecé a gritarle hasta que me oyó y se dio cuenta de lo que pasaba, mientras Fernando corría hacia la borda gritando el nombre de Ile, pero no se veía nada, todo estaba oscuro, como si fuera de noche, las ola nos azotaban de un lado a otro y el viento hacia que nuestros gritos parecieran susurros.
Rafael quiso dar la vuelta, pero eso solo nos puso en peligro, estuvimos a punto de voltearnos por que las olas no nos dejaban más que avanzar en una sola dirección. De repente sentí que íbamos en reversa, mientras Rafael y Beto buscaban en el agua.
Fernando parecía que en cualquier momento se tiraría al mar y las olas tenían la intención de ayudarlo. Me di cuenta que permanecía sentada, ya sea por el miedo o al darme cuenta que mi amiga me había sonreído momentos antes para infundirme fuerza y tal vez esa seria la ultima vez que vería su sonrisa. Mis sollozos no me permitían gritar lo suficientemente alto y mis lágrimas no ayudaban a nadie. Rafael fue junto a Fernando para ayudar a buscarla y para evitar que este se tirara, pero la tormenta empeoraba, estábamos sobre olas que aterrorizarían a cualquiera, fue entonces cuando Beto dijo:
-Tenemos que irnos, ya hemos avisado al puerto y ellos la encontraran antes que nosotros, si seguimos aquí nos voltearemos- nos estaba pidiendo que la abandonáramos, Rafael no dudo, solo le dijo algo a Fernando que no oí y corrió lo mas rápido que pudo hacia el timón mientras aceleraba y nos sacaba de ahí.
Fernando seguía gritando el nombre de su amada, mientras la buscaba entre las aguas con su mirada. No se cuanto tiempo tardamos en salir de esa tormenta, pero de repente estábamos en un lugar donde la lluvia, el viento y las olas no eran ni la sombra de lo que acabábamos de sufrir, en eso me percate que una lancha del ejercito se acerba a nosotros.
Cuando volví a fijarme Rafael les daba las coordenadas donde Ile tal vez había caído, no me atreví a mirar Fernando y ni siquiera sabia si él estaba cerca.
Ile se había caído en un mar furioso y lo único que podía recordar era su sonrisa, que presentía no volvería a ver nunca más.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Un paseo peligroso
Hoy es una dia hermoso de Septiembre, caluroso como siempre es Yucatan. El mar es calido y transparente y la brisa... o la brisa.
-Ile apurate- me grita Rafael -puedes contemplar el mar desde la lancha, si crees que los peces nos van a esperar...
-Ya voy, ya voy, deja de quejarte Rach, a donde se van a ir? los peces estan en el mar- le respondo defendiendo pero riendo al mismo tiempo.
-Pero nos pueden ganar los lugares los demas pesacadores- me responde mientras sube a la camioneta y voltea a ver a mi novio diciendole -Dile a tu novia que se apure o va ir corriendo...
- Que dices Rafael?- le respondo fingiendome molesta
- Que vas a ir corriendo en la cabina...nada mas eso - Todos nos reimos.
Somos un grupo de 5 jovenes, Lulu mi gran amiga una mujer sensible con excelente sentido del humor y muy guapa; Beto el primo de Rafael, no lo conozco realmente es primera vez que lo veo pero no es precisamente un adonis; Rafael el amigo de infacia de Fernando, un hombre de mundo tierno por dentro pero solo lo demuestra con muy pocas personas, definitivamente es guapo cada vez que salimos con el se va con una chica diferente y eso me hace llegar a la conclusion de que tiene una excelente manera de engatuzar a las chicas; Fernando mi novio, un hombre amoroso, comprensivo y de caracter fuerte, guapo definitivamente y me ama; la ultima integrante de este peculiar grupo soy yo Ile una mujer de casi 30 años, consideran que soy una chica alegre pero muy inocente aunque algo enojona.
Este hermoso dia vamos de pesca en la lancha de Rafael, siempre lo hace en estas fechas y debido a que perdio una apuesta con lulu ahora el debe de cocinar para nosotros y hemos decidido que sea pescado fresco.
-No vuelvan muy tarde-nos grita el padre de Rafael- el mar se ve tranquilo, pero las nubes no me dan mucha confianza-Todos nos despedimos desde lejos con la mano aunque nadie le creyo, pues realmente el cielo esta azul y las nubes aunuqe de forma desordenada son pocas.
Pasamos toda la mañana pescando y los unicos que parecen saber como hacerlo es Rafael y su primo, mientras los demas solo sacamos peces de un tamaño poco alentador.
-Rach dinos como lo hacen, ustedes sacan peces enormes y nosotros puros pequeños- comenta lulu mostrando un pez poco mas grande que su mano.
-Lulu, no estes sacando los recien nacidos, no ves que esos aun no crecen lo suficiente, regresalo al agua. Ile si pones tu anillo de carnada seguro pescas un tiburon, jajaja o al menos algo que se pueda comer.
-No lo traje, tu mama muy linda me recordo que si por casualidad perdia mi anillo de compromiso en el mar nadie podria sacarlo, asi que por precaucion lo he dejado en tu casa. Ademas aunque usara el diamante mas grande del mundo, no pescaria nada, se ve que ellos han decidido huir de mi.
-Y cielo, si lo pierdes te aseguro que no te comprare otro pronto, asi que dejale de darle ideas a Ile, Rafa que no me costo 2 pesos ese anillo.
Si, mi novio o debo decir prometido me acababa de entregar mi anillo de compromiso, teniamos ya 6 años de novios y al fin estabamos decididos a casarnos o al menos eso pensaba él. Realmente no estoy muy segura de casarme por eso no lo presionaba. Desde que nos hicimos novios hemos sido felices, solo hemos tenido pequeños problemas pero nada que pudiera alejarnos de verdad, sin embargo siempre me he sentido como si algo faltara, como si estuviera esperando a alguien o algo más.
-Ya se dieron cuenta que las nubes han tapado el sol y como que hace un poco de aire?-dijo Lulu mientras me sacaba de mis pensamiento y en ese momento senti una fria brisa, algo que me confundio pues hacia escaza media hora el sol por poco y nos provocaba insolación.-Se me hace que mejor nos regresamos, recuerda lo que dijo tu papa, Rafa.- aunque era cierto, la última frase era como ordenarle a Rafael que hiciera exactamente lo contrario, siempre estaba peleando con su papa y siempre intentaba demostrar que estaba equivocado.
-No, todavia podemos estar aqui media hora mas, seguro es solo una nube negra que se escapo, ademas si fuera algo realmente importante la capitania ya nos hubiera llamado.
-Bueno Rafa tu sabras, pero te recuerdo que tengo que vivir para poderme casar con Fernando, asi que de ti depende mi boda- le dije sabiendo que no lograria nada pues ya habia tomado su decision.
Comenzamos a contar los pescados que teniamos y le preguntabamos a Rafael que nos iba a cocinar, mientras nos burlabamos de él por ese hecho, recordandole la perdida de su apuesta.
-Rafael- hablo su primo, con un tono algo preocupante - mira ahi, que crees que sea?- preguntaba su primo mientras señalaba algo en el horizonte, algo negro como una enorme sabana.
No pusimos mucha atención, pues seguiamos contando los pezcados, solo la orden de Rafael nos puso en alerta, aunque realmente no nos preocupamos.
-Todos rapido, saquen sus cañas de pescar, recojan todo pero YA.-lo decia mientras corria hacia el timon y le ordenaba a su primo-sube el ancla y reviza el GPS, pregunta a capitania si lo que has visto es una tormenta.
Una tormenta, eso lo preocupaba o solo era precaución? Sea lo que fuere,pronto lo descubririamos, pues esa sabana parecia moverse mas rapido de lo creiamos.
-Ile apurate- me grita Rafael -puedes contemplar el mar desde la lancha, si crees que los peces nos van a esperar...
-Ya voy, ya voy, deja de quejarte Rach, a donde se van a ir? los peces estan en el mar- le respondo defendiendo pero riendo al mismo tiempo.
-Pero nos pueden ganar los lugares los demas pesacadores- me responde mientras sube a la camioneta y voltea a ver a mi novio diciendole -Dile a tu novia que se apure o va ir corriendo...
- Que dices Rafael?- le respondo fingiendome molesta
- Que vas a ir corriendo en la cabina...nada mas eso - Todos nos reimos.
Somos un grupo de 5 jovenes, Lulu mi gran amiga una mujer sensible con excelente sentido del humor y muy guapa; Beto el primo de Rafael, no lo conozco realmente es primera vez que lo veo pero no es precisamente un adonis; Rafael el amigo de infacia de Fernando, un hombre de mundo tierno por dentro pero solo lo demuestra con muy pocas personas, definitivamente es guapo cada vez que salimos con el se va con una chica diferente y eso me hace llegar a la conclusion de que tiene una excelente manera de engatuzar a las chicas; Fernando mi novio, un hombre amoroso, comprensivo y de caracter fuerte, guapo definitivamente y me ama; la ultima integrante de este peculiar grupo soy yo Ile una mujer de casi 30 años, consideran que soy una chica alegre pero muy inocente aunque algo enojona.
Este hermoso dia vamos de pesca en la lancha de Rafael, siempre lo hace en estas fechas y debido a que perdio una apuesta con lulu ahora el debe de cocinar para nosotros y hemos decidido que sea pescado fresco.
-No vuelvan muy tarde-nos grita el padre de Rafael- el mar se ve tranquilo, pero las nubes no me dan mucha confianza-Todos nos despedimos desde lejos con la mano aunque nadie le creyo, pues realmente el cielo esta azul y las nubes aunuqe de forma desordenada son pocas.
Pasamos toda la mañana pescando y los unicos que parecen saber como hacerlo es Rafael y su primo, mientras los demas solo sacamos peces de un tamaño poco alentador.
-Rach dinos como lo hacen, ustedes sacan peces enormes y nosotros puros pequeños- comenta lulu mostrando un pez poco mas grande que su mano.
-Lulu, no estes sacando los recien nacidos, no ves que esos aun no crecen lo suficiente, regresalo al agua. Ile si pones tu anillo de carnada seguro pescas un tiburon, jajaja o al menos algo que se pueda comer.
-No lo traje, tu mama muy linda me recordo que si por casualidad perdia mi anillo de compromiso en el mar nadie podria sacarlo, asi que por precaucion lo he dejado en tu casa. Ademas aunque usara el diamante mas grande del mundo, no pescaria nada, se ve que ellos han decidido huir de mi.
-Y cielo, si lo pierdes te aseguro que no te comprare otro pronto, asi que dejale de darle ideas a Ile, Rafa que no me costo 2 pesos ese anillo.
Si, mi novio o debo decir prometido me acababa de entregar mi anillo de compromiso, teniamos ya 6 años de novios y al fin estabamos decididos a casarnos o al menos eso pensaba él. Realmente no estoy muy segura de casarme por eso no lo presionaba. Desde que nos hicimos novios hemos sido felices, solo hemos tenido pequeños problemas pero nada que pudiera alejarnos de verdad, sin embargo siempre me he sentido como si algo faltara, como si estuviera esperando a alguien o algo más.
-Ya se dieron cuenta que las nubes han tapado el sol y como que hace un poco de aire?-dijo Lulu mientras me sacaba de mis pensamiento y en ese momento senti una fria brisa, algo que me confundio pues hacia escaza media hora el sol por poco y nos provocaba insolación.-Se me hace que mejor nos regresamos, recuerda lo que dijo tu papa, Rafa.- aunque era cierto, la última frase era como ordenarle a Rafael que hiciera exactamente lo contrario, siempre estaba peleando con su papa y siempre intentaba demostrar que estaba equivocado.
-No, todavia podemos estar aqui media hora mas, seguro es solo una nube negra que se escapo, ademas si fuera algo realmente importante la capitania ya nos hubiera llamado.
-Bueno Rafa tu sabras, pero te recuerdo que tengo que vivir para poderme casar con Fernando, asi que de ti depende mi boda- le dije sabiendo que no lograria nada pues ya habia tomado su decision.
Comenzamos a contar los pescados que teniamos y le preguntabamos a Rafael que nos iba a cocinar, mientras nos burlabamos de él por ese hecho, recordandole la perdida de su apuesta.
-Rafael- hablo su primo, con un tono algo preocupante - mira ahi, que crees que sea?- preguntaba su primo mientras señalaba algo en el horizonte, algo negro como una enorme sabana.
No pusimos mucha atención, pues seguiamos contando los pezcados, solo la orden de Rafael nos puso en alerta, aunque realmente no nos preocupamos.
-Todos rapido, saquen sus cañas de pescar, recojan todo pero YA.-lo decia mientras corria hacia el timon y le ordenaba a su primo-sube el ancla y reviza el GPS, pregunta a capitania si lo que has visto es una tormenta.
Una tormenta, eso lo preocupaba o solo era precaución? Sea lo que fuere,pronto lo descubririamos, pues esa sabana parecia moverse mas rapido de lo creiamos.
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